En una sociedad cada vez más exigente con la seguridad de los alimentos que consume, no es de extrañar la necesidad para ciertos consumidores de asegurar un mayor control sobre los alimentos. Por este mismo motivo, y dentro de un “efecto dominó”, no es extraño encontrarse con marcas de distribución, grandes cadenas de restauración, o centrales de compras, que exigen a sus proveedores protocolos de trabajo conforme a criterios de calidad y seguridad alimentaria preestablecidos (ISO 9001, ISO 22000, BRC, o IFS), o incluso específicos de la empresa.@ Alsega